El Cristalazo: Por Rafael Cardona
Con estrategia fascista
–dijo Claudia, no fui yo–, por vil encargo y de balde presenta la doña Alcalde – –cualquiera lo vio y oyó—
Su relación imprevista contra tuit o periodista, pero en tono surrealista dice en el púlpito diario la lista no es una lista (ha de estar mal de la vista) y el canario no es canario ni hay A en el abecedario ni verbo en el diccionario; es la simple exhibición de estrategia derechista
contra la administración como la tiene prevista la infatigable reacción que pretende intervención de los Estados Unidos que nos quieren sometidos.
–II–
Pero su aleve intención choca contra el patriotismo de Cuarta Transformación y no podrán, ¡reaccionarios! Contra revolucionarios de toda buena conciencia; lo podrá evitar la ciencia de nuestra enorme nación aunque le quiten la visa a quien sólo muestra prisa por lograr diputación, de la mano de su padre en medio de este desmadre sin importar para nada el aplauso o la sonrisa de cualquier opositor adverso al buen genitor en casa de la Chingada
donde habita el gran señor, porque el real destinatario –ya lo dijo tío Pepito– Es el grande, no el chiquito.
Pero en tanto se resuelve
Este problema menor,
Quedó el Andy señalado
Como persona no grata
Y por mucho revolcarla
La gata siempre es la gata
Con carta o con perorata
Que no acepta ese destino
Ni que lo tachen de rata
Y se envuelve en la bandera
Para no meter la pata
De un chisme de lavandera
Que lo juzga desatino.
–III—
Hoy lo arropan los amigos,
Los que le deben favores
Al señor de los mendigos
No importa si los olores
De transas y huachicol;
De sabores y colores tan claritos bajo el sol se esparcen de aquí hasta allá; la inocencia de constante trascendencia en la casa y donde quiera que escuchen la mañanera.
–IV—
Sin embargo y como sea
Hay en todo una injusticia
Sin ninguna proporción.
Ni se busca la censura
Ni se tiene cara dura;
Se gobierna sin coacción
Y negarlo es estulticia
Porque todas las mañanas la verdad se da sin mañas pero con toda sevicia y apoyados en patrañas, los vendepatrias lo niegan y buscan negra primicia mientras de dólares riegan su mal practicado oficio contra todo beneficio del interés nacional.
–V—
Polarizados estamos, es obvio, sí señor. Divididos, enfrentados, porque dios juega a los dados, nos dijo Norberto Nobbio o porque no hemos sabido conciliar a la nación pues contra toda razón el conflicto se estimula y el furor no disimula tantísima corrupción de mentiras y sobornos con recursos celestiales que compran al elector con los programas sociales sin máscara y sin tapujo pues eso les dejó el brujo como estrategia mayor.
Y así con esa trinchera
Ya puede gritar cualquiera
En Falfurrias o Yakarta
O a donde llegue una carta.
Siempre habrá beneficiarios
Sin atención a los diarios,
Ni cautela al porvenir
Mientras cuentan los centavos
Del alegre ir y venir
Entre dádiva y salarios.
Mario Delgado pregona:
Esto manda la señora,
La presidenta social,
Y no hay razón más fregona, nadie se queja en la caja
Pues la dádiva relaja
La persona y su nahual.
En Tamaulipas explica
La señora presidenta
Para que nadie se sienta
Desvalido o devaluado
Una visa es cosa chica
Y a ninguno lo define
Ni tampoco lo ha menguado
Como dice la doctora:
Para nadar sin vejigas
No hace falta contar migas
Del imperio y sus amigas
Y amigos de poco gas.
–VI–
La patria se va a imponer
Y de eso no tengo duda
Ni me cabe otra ambición,
Pero quisiera saber si esta transformación de tan escaso entender con la cabeza tan ruda, es de veras mi nación.
Pero me dice la prima
Ya déjate de mamilas
Y regrésate a la prosa;
Que la rima no se arrima
Y sale cosa horrorosa
Mejor piensa en la sabrosa
Temporada de Landau,
Que en el cine ya hacen filas
Sobre el espía de Spandau
Mientras el señor Harfush (desde los tiempos de Bush)
Se nos marcha a la Argentina
Con la DEA, a rendir cuentas allá
De operaciones de acá
Y presumir acullá
Las pruebas de su eficacia
con plena cooperación,
Y prepara una canción
Que le propicie la gracia, la comprensión y el alivio
De vivir sin sumisión,
Con pleno conocimiento
Hasta que el gato haga ¡guau!
Y garantice el convivio
Sin hacer genuflexión
Y aunque a la hora de la gloria
Con esa táctica fija,
Preparen su gran garrote
Y muestren su zanahoria,
Usted no se me acogote, ni se afloje ni se aflija.






