Desde mi teclado: Por Juan José García Amaro.
Tras invadir la soberanía de Chihuahua con el acarreo de gente humilde de varios estados del país, incluso, de esta misma entidad, la presidenta de Morena, Ariadna Montiel Reyes, dejó regado el estiércol y el desgaste de su narcopartido en la capital del Estado Grande.

Mención espectacular merece el hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador, Andrés Manuel López Beltrán, quien apenas llegó a la sala del Aeropuerto Internacional “Roberto Fierro”, fue recibido a mentadas de madre. De inmediato, sus escoltas lo resguardaron en una burbuja hasta que lo subieron a una camioneta. Así inició el vergonzoso acto de Morena en Chihuahua.
Su fracaso fue rotundo: En menos de una semana alistó el poderío del cuestionado partidazo en el poder, para quedar en ridículo ante la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, quien esperaba un mitin de grandes proporciones, en el que su platillo fuerte, era el ataque a la gobernadora Maru Campos Galván.
Para ello, trascendió que Ariadna Montiel echó mano de al menos 30 camiones para trasladar a la gente humilde de Coahuila, Durango, Guerrero, San Luis Potosí, entre otros estados, mientras que en Chihuahua, en este rotundo fracaso, se cuenta a la líder estatal de Morena, Brigitte Granados de la Rosa.
Además, a Mayra Chávez, delegada de Bienestar; la y el senador, Andrea Chávez y Juan Carlos De la Rosa, así como el alcalde de Ciudad Juárez, Cruz Pérez Cuéllar, entre otras ‘personalidades’ de medio pelo, que no lograron ‘pintar’ en el acarreo, y lo poco que lograron, fue para dar pena, al traer de la Sierra Tarahumara a gente pobre y de la tercera edad, que ni siquiera sabían a que habían llegado a Chihuahua, donde gracias a los bloqueos en diversos puntos carreteros, no llegó la mayoría de los autobuses, acusan.
Entre todos, incluyendo por su supuesto a la poderosa exsecretaria del Bienestar, quien asumió la dirigencia nacional de Morena con el nombre de cada uno de los beneficiarios de las pensiones económicas de la 4T, no lograron superar las tres mil personas. Y eso, es mucho. Más, cuando la poca gente que fue, sola o a fuerza, abandonaba el acto ‘masivo’ mientras hablaba Ariadna Montiel, quien, con este fracaso, se estrenó como líder nacional del Morenazo.
Y los fracasos siempre llegan acompañados de culpables, todo el morenismo, acusó a la mandataria estatal por no dejar (seguramente) que Morena invadiera la capital con personas traídas desde otras latitudes. La acusación más sobresaliente, vino del alcalde juarense.
A través de sus redes sociales, Pérez Cuéllar, con casi una docena de denuncias por corrupción, dijo que las autoridades estatales mostraron su verdadero rostro, al implementar acciones represivas disfrazadas de protestas sociales para paralizar el transporte, en el que no dijo, iba la gente acarreada.
Así, quedó exhibida la debilidad de Morena en un evento que era esperado con grandes expectativas en el país: El estiércol del multillamado narcopartido, el cual supuestamente recibió millones de dólares del narcotráfico para sus campañas presidenciales y estatales, quedó en las calles de la capital chihuahuense.
Lo peor, vale la pena comentarlo… La inseguridad de Morena quedó descubierta este sábado 16 de mayo, dejaron en claro, que en esta entidad ya no contaban con la gente para llenar el Patio Central de Gobierno del Estado, y mucho menos, para ocupar la silla de Maru Campos.
Curiosamente, Ariadna Montiel vino a Chihuahua para condenar la violación a la soberanía de Chihuahua, cuando ella, la violentó sin vergüenza alguna, al pretender llenar la plaza principal de Chihuahua con humildes mexicanas y mexicanos de otros estados del país. Su invasión a la soberanía del Estado Grande fue un rotundo fracaso.
El desgaste de Morena ya no se puede ocultar

Mi amigo, Julián Andrade, escribió en La Aurora: El desgaste ya se percibe. No es que la oposición avance, sino que Morena retrocede porque la factura de ejercer el poder ya cobra sus primeros saldos.
En su artículo, refirió que recientemente, Lorena Becerra presentó una medición en Latinus bastante reveladora: si se compara el nivel de aprobación de la presidenta Claudia Sheinbaum entre marzo de 2025 y mayo de 2026, las opiniones favorables se redujeron en 21 puntos, pasando de 80 a 59%.
Al mismo tiempo, añade, la desaprobación está en 39%, mientras el año pasado, por estas fechas, andaba en 15%. Esto se refleja, de igual forma, en la percepción de gobernabilidad, ya que 68% de los encuestados cree que la mandataria “no tiene las riendas del país”.
Y en términos ya electorales hay un empate del 47% entre quienes desearían que Morena deje el poder y los que se pronuncian por la continuidad.
“El trabajo de Becerra se sale de las mediciones de otros ejercicios demoscópicos, pero es importante tener en cuenta que suele ser bastante precisa y que tiene una trayectoria profesional intachable. Durante años se ocupó de las encuestas del diario Reforma y siempre resultaron acertadas”, destaca Andrade.
Por último, sostiene que para nada se requiere una bola de cristal para pronosticar saldos negativos, cuando se mida el daño reputacional para la 4T que genera el caso de Rubén Rocha Moya.
Algo es seguro, el escenario está cambiando y es ahí donde el planteamiento de las campañas puede hacer la diferencia. Riesgos y oportunidades para la oposición, pero también para Morena, concluyó.






