Por Juan José García Amaro.
Luego de que se escucharan disparos dentro del Hotel Hilton, personal del Servicio Secreto evacuó al presidente Donald Trump y a su esposa Melania del salón en la que se celebraba la tradicional cena anual con la Asociación de Corresponsales. “Fue impactante”, declaró el mandatario momentos después.
Además, mientras una nube de agentes federales y equipo táctico de las fuerzas armadas corrían entre las mesas de los periodistas, otro grupo de agentes a cargo de la seguridad presidencial, evacuaba a otros miembros del Gabinete del Gobierno de Estados Unidos, lo cual fue agradecido por Donald Trump.
“Sí, siempre es impactante cuando ocurre algo así, a mí también me pasó algo parecido y eso no cambia. El hecho de que estuviéramos sentados uno al lado del otro, la primera dama estaba a mi derecha. Oí un ruido y pensé que era una bandeja”, expresó el Presidente.
En la conferencia de prensa que ofreció tras estos hechos, relató el miedo que atrapó a su esposa y a él mismo cuando se dieron cuenta de que ese ruido metálico que se escuchó eran realmente disparos de arma de fuego. “Fue impactante”, reiteró ante los medios.
“Creí que era una bandeja que se caía, ya sabes, lo he oído muchas veces y fue un ruido bastante fuerte y venía de bastante lejos ni siquiera había llegado a esa zona. Le dieron de lleno, pero bueno, estaba bastante lejos; sin embargo se trababa de un arma”, precisó.
“Y algunas personas se dieron cuenta enseguida, otras no. Yo estaba mirando para ver qué pasaba. Probablemente debería haber bajado aún más rápido, creo que Melania se dio cuenta perfectamente de lo que había pasado…
“Decía que era un ruido extraño, y a nosotros nos sacaron de allí rápidamente junto con otras personas, pero de verdad que nos sacaron a toda prisa y de nuevo, la actuación del Servicio Secreto y de la policía, de todas las fuerzas del orden, me pareció muy buena”, expresó el presidente Trump.
Los hechos se registraron poco antes de las 20:30 horas y poco antes de los discursos formales de esta velada tradicional con los corresponsales cuando varios disparos se escucharon a escasos metros de la recepción presidencial.
Era el inicio de la velada, cuando un ruido seco, un estruendo interrumpió el festejo en el salón del Hotel Hilton, el cual, fue vulnerado por al menos un tirador, cuya foto, fue compartida por el propio mandatario, cuando los elementos de su seguridad lo sometieron.
Los agentes del Servicio Secreto no esperaron confirmaciones, irrumpieron armados en la sala, sin margen para dudas. El presidente Trump describe ese instante como automático: “Fue cuestión de segundos, no hubo deliberación política ni cálculo”, dijo.
Se impuso el protocolo de seguridad y el presidente fue evacuado de inmediato. Fueron retirados rápidamente: primero él y la primera dama; después, el resto de los asistentes, como los secretarios de Estado, Marco Rubio, Del Tesoro, Scott Bessent, y el de Guerra, Pete Hegseth, entre otros.
En este dispositivo de extracción, el presidente Trump cuenta que apenas tuvo tiempo para procesar lo ocurrido. “No había tiempo para pensar”, dijo. La escena cero se redujo a movimientos rápidos, pasillos asegurados y puertas cerrándose tras ellos.
Los integrantes del gabinete fueron extraídos de la sala y escondido cerca de una hora. Trump no cayó al suelo ni se protegió bajo la mesa como otros asistentes. Permaneció atento, observando, mientras los agentes ejecutaban el desalojo.
Una vez fuera de la sala, su reacción fue distinta a la de los equipos de seguridad. Trump quería continuar con el acto, aparentar normalidad. “No me gusta que esta gente, estos enfermos, cambien nuestra forma de vida”, afirmó. Su impulso inicial fue seguir adelante, terminar el evento. Pero el dispositivo de seguridad lo descartó de inmediato. “No quisieron correr el riesgo. Y lo entiendo”, apuntó.
En su relato posterior en la sala de prensa de la Casa Blanca, el presidente Donald Trump encuadró el ataque dentro de una lógica que ha repetido en otras ocasiones. “Las personas más influyentes son las que atacan”, dijo, citando precedentes históricos como Abraham Lincoln. “Cuando haces cosas importantes, te conviertes en objetivo”, refirió.
“Es algo totalmente impactante, nunca te acostumbras”, admitió. Era el tercer episodio violento de este tipo desde su regreso a la primera línea política, y pese a ello, rechazó cambiar su agenda o su exposición pública. “No puedo dejar de hacer mi trabajo”, sostuvo.
Finalmente, descartó por el momento, una motivación clara detrás del ataque. Habló de un “lobo solitario”, un individuo aislado, “un enfermo”, con lo que evitó vincularlo a la guerra en Irán o a cualquier otro conflicto internacional. “Lo sabremos pronto”, dijo, dejando la investigación en manos del FBI.
Cabe destacar que la de hoy, era la primera cena de corresponsales a la que acudía Donald Trump, ya que decidió boicotearlas durante su primer mandato, y también el año pasado, cuando retornó a la Casa Blanca tras ganar las presidenciales de noviembre de 2024.






