Por Juan José García Amaro.
El secretario de Relaciones Exteriores, Roberto Velazco, designó a la Premio Nobel de la Paz, Rigoberta Menchú Tum como Alta Consejera para los Derechos de las Mujeres y los Pueblos Indígenas en la Política Exterior de México.
En esta ceremonia protocolaria, se dio a conocer que el nombramiento que se otorgó a la también nacionalizada mexicana, se hizo en coordinación con el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo y con el respaldo de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.

Además, “con esta designación, se fortalecerá el cumplimiento del mandato de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo de colocar la igualdad sustantiva y la interculturalidad como ejes transversales de la agenda internacional del país”, se destacó.
“Rigoberta Menchú Tum, mujer indígena maya k’iche’ y mexicana, aporta a esta función una trayectoria de reconocimiento universal”, se puntualizó al formalizarse dicho nombramiento en la Premio Nobel que adoptó a México como su segundo hogar.
Como se recordará, Rigoberta Menchú fue galardonada con el Premio Nobel de la Paz en 1992 y con el Premio Príncipe de Asturias en 1998, y desde entonces, se ha desempeñado como embajadora de Buena Voluntad de la UNESCO.

Asimismo, fue figura central en el proceso que culminó con la adopción de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas en 2007.
Ahora, en su rol de Alta Consejera, Menchú Tum colaborará con la Cancillería en el diseño de una política integral orientada a la promoción y protección de los derechos de las mujeres, así como de los pueblos y comunidades indígenas y afromexicanas.
“Esta labor se desarrollará en estrecha articulación con los proyectos estratégicos derivados de la política nacional en materia de derechos de las mujeres y de los pueblos indígenas y afromexicanos, a partir de las prioridades y lineamientos establecidos por la Secretaría de las Mujeres y el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas”, se precisó.
Su gestión articulará sinergias entre las distintas áreas de la SRE y las dependencias competentes, con el propósito de establecer planes y líneas de acción conjuntas que eleven la voz y las propuestas de estas comunidades al ámbito multilateral y aseguren su presencia en la agenda global.






