Por Juan José García Amaro.
En el marco del Día Mundial de la Seguridad del Paciente, Gobierno del Estado a través de la Secretaría de Salud, reafirmó su compromiso por fortalecer la atención médica de calidad, prevenir daños evitables y contribuir a mejorar la calidad de vida de la población chihuahuense.
Daniel Gaeta, de la Coordinación de Calidad en Salud del Distrito 2 Juárez, dijo que el lema de este año es: “¡Atención segura durante toda la vida!”, con enfoque en las enfermedades no transmisibles, padecimientos que requieren atención y cuidados continuos, como diabetes, hipertensión, cáncer y enfermedades respiratorias crónicas.
El galeno señaló que la seguridad de las personas que viven con este tipo de enfermedades no termina al salir del consultorio o centro de salud, sino que se construye a lo largo de los años, en cada consulta, prescripción médica y acción de seguimiento.
Sostuvo que el Día Mundial de la Seguridad del Paciente, considerado un compromiso que involucra a todo el sistema de salud, busca promover la participación activa de las personas mediante acciones como conocer su estado de salud y los posibles riesgos para su seguridad, participar en las decisiones relacionadas con su atención médica, mantener actualizados sus registros de salud y dar seguimiento a los resultados de sus tratamientos.
De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), se ha establecido que las enfermedades no transmisibles afectan a millones de personas en todo el mundo y representan una de las principales causas de muerte prematura.
Por ello, el personal de salud contribuye con acciones de prevención, detección temprana, diagnóstico oportuno y coordinación de la atención, con el objetivo de reducir riesgos, prevenir daños evitables y garantizar servicios de salud más seguros y de mayor calidad.
Los desafíos de garantizar una atención sanitaria segura
En este contexto, la especialista Silvia Attorri, docente de la Facultad de Ciencias Médicas de la UNCUYO, perteneciente al Centro Universitario de la Universidad Nacional de Cuyo, en la provincia de Mendoza, Argentina, al reflexionar sobre los desafíos de garantizar una atención sanitaria segura, destacó la importancia de involucrar a instituciones, equipos de salud, pacientes, familias y comunidad en la prevención de daños evitables.
Al conmemorar el Día Mundial de la Seguridad del Paciente, recordó que es una iniciativa impulsada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) desde 2019, con el propósito de generar conciencia acerca de los riesgos asociados a la atención sanitaria y promover acciones destinadas a prevenir daños que pueden ser evitados.
Una mirada integral sobre la seguridad del paciente
Explicó que la seguridad del paciente debe entenderse como un concepto transversal a todo el proceso sanitario y que no se limita a una instancia específica de la atención. Abarca desde el diagnóstico, tratamiento, prevención, rehabilitación y los cuidados paliativos.
“El eje propuesto para este año pone el foco en la atención segura de las enfermedades no transmisibles, especialmente aquellas enfermedades crónicas, como las cardiovasculares, la diabetes, las enfermedades respiratorias y el cáncer, que requieren cuidados prolongados y pueden colocar a las personas en situaciones de especial vulnerabilidad.
“En estos casos, la continuidad de los cuidados y la interacción sostenida entre las personas y los distintos actores del sistema de salud hacen que la seguridad adquiera una dimensión particularmente relevante”, explicó la especialista Silvia Attorri.
La seguridad también depende del sistema
Attorri destacó que garantizar una atención segura no constituye una responsabilidad exclusiva de quienes integran los equipos de salud. La formación y el desempeño profesional son fundamentales, pero existen múltiples factores que intervienen en la calidad y seguridad de la atención, detalló.
Dijo que las condiciones edilicias, el mantenimiento de las instituciones, la accesibilidad, la disponibilidad y calidad del equipamiento y la seguridad de los dispositivos médicos forman parte también de este entramado.
“Avanzar hacia sistemas de atención más seguros requiere planificación, organización e inversión institucional, además del compromiso cotidiano de los profesionales.
“Esta perspectiva permite comprender la seguridad del paciente como una construcción colectiva, en la que las condiciones en las que se desarrolla la atención son tan relevantes como las prácticas de quienes participan directamente en ella”, subrayó.
Pacientes y familias, parte del equipo de salud
Desde esta perspectiva, las personas no deben ser consideradas únicamente receptoras de indicaciones, sino actores capaces de aportar información fundamental sobre sus necesidades, experiencias y dificultades cotidianas.
“Incorporar esa mirada requiere garantizar el acceso a información clara y adecuada, favorecer la comunicación y trabajar para reducir situaciones de discriminación y estigmatización que pueden afectar especialmente a quienes viven con determinadas enfermedades crónicas.
“Este cambio implica avanzar a una relación entre pacientes, familias y equipos de salud basada en la escucha, el diálogo y las decisiones compartidas, reconociendo la experiencia de cada persona como un componente valioso para construir cuidados más seguros.
Formar profesionales para una atención centrada en las personas
La construcción de una cultura de seguridad también interpela a las instituciones universitarias responsables de la formación de los futuros profesionales de la salud.
En este sentido, la docente dio a conocer que la FCM UNCUYO trabaja en la incorporación progresiva de pacientes y familias en las decisiones relacionadas con su atención, promoviendo una mirada integral de las personas y de los procesos de cuidado.
Se trata, dijo, de un enfoque que requiere continuar profundizándose en los espacios de formación, para que quienes se incorporen al sistema sanitario comprendan que brindar una atención segura supone no solo aplicar conocimientos y procedimientos adecuados, sino también reconocer el contexto, las necesidades y la voz de las personas atendidas. “La conmemoración del Día Mundial de la Seguridad del Paciente constituye una oportunidad para renovar una perspectiva fundamental: la seguridad no es responsabilidad exclusiva del profesional sanitario. Es un compromiso que involucra al sistema de salud en su conjunto, a las instituciones, a los equipos profesionales, a pacientes y familias y a la comunidad”, concluyó.



