Por Juan José García Amaro.
Al descender por la escalinata del Air Force One, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se despidió del poderoso avión presidencial, que por 35 años estuvo al servicio de la Casa Blanca y que por más de tres décadas, respetó el color azul de la era Kennedy que se destacaba en el Boeing 747-200B.
A su regreso de la Cumbre del G7 que se llevó a cabo en Francia, el republicano presentó el regalo del Gobierno de Catar. Se trata de un avión 747-8 valuado en más de 400 millones de dólares. “No habrá nunca uno como este. Es muy único, se considera el avión más lujoso del mundo”, expresó el mandatario en la Base Militar Andrews.
La nueva aeronave presidencial ha sido pintada a petición del propio mandatario con los colores rojo, blanco y azul de la bandera norteamericana. “Este avión fue transformado en una “Casa Blanca voladora” con un nivel de lujo que nadie ha visto jamás”, dijo Trump, quien anunció que en los próximos días realizará sus primeras misiones.
Primero, señaló que este avión lo trasladará el próximo mes a la Cumbre de la OTAN, en Ankara, Turquía, “y el próximo 4 de julio, día en el que el país cumple 250 años, en Washington. Tendremos muchos aviones sobrevolando el Capitolio y la Casa Blanca y esté encabezará la formación”, afirmó.






